La patronal farmacéutica reclama un presupuesto específico para salud, más apoyo a la I+D y ensayos clínicos y rechaza el nuevo impuesto CORE por su impacto inversor.

consalud.es
La capacidad de Europa para descubrir, desarrollar y fabricar innovaciones médicas es fundamental para su competitividad, seguridad sanitaria y resiliencia. En este contexto, el próximo Marco Financiero Plurianual debería actuar como el catalizador de esta premisa, de tal manera que traduzca las ambiciones de la Brújula de la Competitividad y la Estrategia de Ciencias de la Vida —incluida la Ley de Biotecnología—, en una inversión sostenida a lo largo de todo el proceso de innovación.
Aunque, para la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA, por sus siglas en inglés), el énfasis declarado en la competitividad plasmado en el programa complementario Horizonte Europa y el Fondo Europeo de Competitividad (FEC) se ve debilitado por la falta de un presupuesto definido para el campo de las ciencias de la vida y la salud, lo que, a juicio de la federación, pone en jaque la capacidad de Europa para implementar herramientas de competitividad, en parte por el impuesto de sociedades CORE, que reducirá el atractivo de Europa para las inversiones.
“El Marco Financiero Plurianual definitivo debe proporcionar la escala, la previsibilidad y el marco coherente y favorable a la inversión necesarios para cerrar la creciente brecha de innovación en Europa y convertirla en un destino más atractivo para las inversiones globales en ciencias de la vida”, advierte EFPIA, que ha subrayado cinco iniciativas para revertir la posición del Viejo Continente.
La primera de ellas es reservar un presupuesto ambicioso para la salud y las ciencias de la vida. Para la patronal farmacéutica, las ciencias de la salud y de la vida deben recibir una asignación específica, identificable y protegida en Horizonte Europa y el Mecanismo Europeo de Financiación (MEF), acorde con su contribución a la competitividad, la resiliencia y la autonomía estratégica de Europa. “La financiación debe apoyar no solo tecnologías y productos individuales, sino también el ecosistema que acelera la innovación y reduce los riesgos a lo largo de toda la cadena de valor”, señala.
En esta línea, EFPIA centra su mira en apoyar la investigación colaborativa, modernizar las redes de ensayos clínicos multinacionales y reforzar la capacidad tanto de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) como de los reguladores nacionales para que las futuras tecnologías sanitarias se mantengan al día con otros reguladores mundiales en cuanto a la rapidez de las decisiones.
En paralelo, otra de las medidas propuestas por la patronal es optar por la inversión, no por cargas fiscales adicionales. Al respecto, la federación se opone a la introducción de la contribución a tanto alzado del programa Corporate Resource for Europe (CORE), lo que tacha de “alto riesgo” para la competitividad de Europa. “Un impuesto vinculado a la facturación aumentaría la carga acumulativa de las empresas y contradice directamente el objetivo de competitividad de la Unión Europea de atraer inversión en investigación y fabricación”, apunta.
“En lugar de socavar, el Marco Financiero Plurianual debería apoyar el atractivo a largo plazo de Europa”
A juicio de la asociación, la imposición de cargas acumulativas adicionales debilitaría el atractivo de Europa en un contexto en el que la UE está intentando revertir el descenso de su cuota de mercado en la inversión mundial en I+D biofarmacéutica. Un impuesto basado en la facturación también podría tener poca relación con la rentabilidad o la capacidad de pago, afectando desproporcionadamente a los modelos de negocio centrados en la investigación.
Por otro lado, EFPIA urge mantener el Fondo de Competitividad y Horizonte Europa abiertos, colaborativos y adecuados para su propósito. Así, aboga por la colaboración internacional y preferencia por la UE, argumentando que las preferencias por la UE o las salvaguardias de seguridad económica deben ser excepcionales, específicas, proporcionadas y limitadas a las entidades que reciben financiación de la UE. Por otro lado, defiende la simplificación de la carga administrativa mediante normas adecuadas y excepciones proporcionales, no mediante un reglamento único e inflexible.
Asimismo, la patronal cree que otra de las claves es fomentar las alianzas público-privadas. El razonamiento es que las asociaciones de este tipo, incluidas las empresas conjuntas, combinan la financiación de la UE con la experiencia, los activos, los datos y el compromiso a largo plazo de la industria. En este marco, las contribuciones en especie representan la piedra angular de la investigación colaborativa público-privada, y EFPIA destaca que el marco debe reconocer las contribuciones financieras en especie sin que el efectivo sea la opción por defecto.
Por último, la federación reclama mayor clarificación en la gobernanza europea y una mayor coherencia en las políticas. La gobernanza, en este sentido, debe garantizar la transparencia en la definición de prioridades, la clara delimitación de responsabilidades entre Horizonte Europa y el Fondo Europeo de Cooperación (FECC) y la participación estructurada de la industria, los pacientes y la comunidad investigadora en el diseño y la implementación de los programas.
“El paquete final del Marco Financiero Plurianual debería armonizar las ambiciones de competitividad de Europa con opciones que refuercen la inversión y que, en lugar de socavar, apoyen el atractivo a largo plazo de Europa para la inversión en ciencias de la vida”, concluye la EFPIA.